martes, mayo 23, 2017

Adiós a Jimmy LaFave




Ayer conocía la noticia del fallecimiento del gran Jimmy LaFave, uno de esos héroes ocultos que, hasta el último día, permaneció encima de un escenario. No hay más que ver el video de despedida en el homenaje que tres días antes de su muerte le realizaban sus compañeros de Austin interpretando «Irene Goodnight» de Lead Belly. Por eso y como homenaje, es de justicia recuperar el artículo que le dedicaba en 2012 en La Ruta Norteamericana de El País.

Anda un servidor rebuscando entre cubetas de discos. La tuna, los payasos de la tele, Sting, música para una fiesta, los Cantos del Barça, Phil Collins, decenas de CDs de una edición coleccionable de jazz… Poca cosa aprovechable, aunque la ilusión nunca se pierde. La esperanza sí que es lo último que se pierde, o eso dice la cultura popular. Muchas veces esos momentos son ideales para perder casi la conciencia. Pasar discos, uno tras otro, de manera rutinaria, casi sin leer sus títulos o sin analizar su portada. Entras en un bucle. Tu mente se dispersa y el movimiento de tus manos se convierte en repetitivo y banal. Hasta que algo te saca de eso. Un tipo sonriente me mira desde una portada en blanco y negro. Se llama Jimmy LaFave y su disco se titula Austin Skyline. Me llama la atención, por lo de Austin y por la similitud de llamar a un trabajo casi igual que uno de los discos de Dylan, el country Nashville Skyline. Continúo con el ritual y giro la jewell box. La segunda canción el disco es «Girl From The North Country» del mismo Dylan y del que también se versionan «Shelter From The Storm», «Leopard-Skin Pill Box-Hat» y «You’re a Big Girl Now». Debía ser 1995 aunque el disco se había editado tres años antes.

En 2012 también sigo una rutina desde hace unos días. Miro ansiosamente el buzón cada vez que llego a casa para comprobar si se encuentra en él un sobre que, con remitente americano, contenga el nuevo disco de Jimmy LaFave. El que culmina la quincena en su ya larga carrera. Quince discos fantásticos, con pocos vaivenes, que lo han convertido en un artista fiable y, sobre todo, en el mejor versionador de canciones de Bob Dylan de la música de raíces actual. Y este Depending On The Distance del que ya he podido disfrutar en algunas pre-escuchas no es una excepción porque, entre otras cosas incluye una fantástica cover de aquel «(Girl from) Red River Shore» que Dylan dejó fuera de Time Out of Mind, y que Jim Dickinson definió como la mejor canción de todas las sesiones. La triada de versiones se completa esta vez con «I’ll Remember You» y «Tomorrow Is A Long Time».

LaFave nació en 1955 en Wills Point, en Texas. Empezó tocando la batería pero, muy pronto, cambió los tambores por las cuerdas de una guitarra con la que empezó a componer. En 1979 graba su primer disco, Down Under, al que seguirá dos años después, Broken Line. Ambos obtendrán la misma respuesta: la indiferencia más absoluta. Un nuevo intento en 1988 con Highway Angels… Full Moon Rain siguió la misma suerte por lo que, a menudo, suele considerarse que su carrera se inicia en 1992 con el ya nombrado Austin Skyline, editado por Bohemian Beat.

Desde sus inicios, LaFave adoptará una costumbre que mantendrá a lo largo de la mayoría de sus discos, y esa no es otra que la de incluir versiones de Bob Dylan en ellos. Tan sólo lo evitará de manera consciente en sus dos trabajos siguientes: Highway Trance (1994) y Buffalo Return To The Plains (1995), con el que gana el premio al mejor cantautor folk del año en el Festival de Kerrville. Mal aconsejado le incitan a que se aleje de la figura de Dylan con el objetivo de que no se le considere un simple artista de tributo y él accede. Craso error. El texano ya había demostrado que era capaz de dotar a sus revisiones de Dylan de una personalidad innata gracias a la pulcritud de sus arreglos y al carisma de su voz. Un timbre vocal reconocible que rompía a su antojo en pequeños amagos de falsete lo convierten desde sus inicios en alguien reconocible al instante, e incluso los fans más inaccesibles del de Duluth reconocen el valor de sus versiones. Además, éstas, servían de perfecto contrapunto a sus canciones propias integrándose de manera natural en sus conciertos y en su primer disco.  Con Road Novel, en 1997, vuelve al redil y se saca de la manga una espectacular cover de «Buckets Of Rain» a la que incluso añade novedades compositivas que le llevan a firmar el tema a medias con Dylan.

Eso sí, su consagración como versionador del bardo llegará en 1999 con Trail. Cuando sus fans se enteran de que hay un nuevo disco de LaFave a punto de salir al mercado contactan con él por carta y a través de su web para pedirle, casi rogarle, que incluya un buen número de versiones de Dylan. Y él no sólo accede sino que convierte el disco en doble e incluye ¡hasta 11 revisiones! en lo que hoy es conocido como el recopilatorio LaFave Does Dylan. «One Too Many Mornings», «It’s All Over Now Baby Blue», «Down In The Flood», «It Threw It All Away», «If Not For You», «Tonight I'll Be Staying Here With You», «I’ll Be Your Baby Tonight», «Forever Young», «Just Like Tom Thumb's Blues», «Simple Twist of Fate» y «Positively 4th Street» forman el lote. Casi nada. Y lo mejor de todo es que LaFave sigue espléndido. Alterna sus temas propios con maestría con versiones que (ojo que estamos hablando de Dylan) hace completamente suyas sin perder el respeto por alguien a quien admira tanto.  Texoma llega dos años después y la dosis habitual de su dylanisima es una bellísima revisión de «Emotionally Yours». En Blue Nightfall (2005), en cambio, Jimmy se toma un descanso y encara un disco casi íntegro de temas propios. Quiere demostrarse que puede hacerlo, que también es un gran compositor y cumple con nota.

El disco fluye igual y sólo los dylanitas echamos de menos su habitual presencia en los créditos. Aunque lo mejor estaba por llegar. Como si quisiera compensarnos con ello, LaFave publica en 2007 Cimarron Manifesto en el que incluye la que a día de hoy sigue siendo su mejor versión de un tema de Bob Dylan y probablemente una de las más emocionantes que nunca ha realizado nadie. «Not Dark Yet» aparece como pista 8 del disco y la canción, incluida originalmente en Time Out of Mind, adquiere una nueva dimensión. LaFave te rompe en dos cuando la canta, te destroza. Es terso, casi liviano, pero la canción crece y te aplasta. Si no fuera porque hablamos de Dylan quizá diríamos que supera la original, pero eso sería demasiado osado. LaFave se vuelve terciopelo que te envuelve como la oscuridad que traza la letra de uno de los grandes temas de la carrera de Dylan. Casi llora. Suplica. “Caen las sombras y llevo aquí todo el día”.

Así empieza y lo dice con dulzura, arrancando directamente sobre una guitarra acústica. Sin tiempo para reaccionar. “Hace demasiado calor para dormir y el tiempo se escapa”. Lo apunta con una leve oscilación de voz para enlazar de manera tremendamente hermosa la frase “feel like my soul has turned into steel” (siento como si el alma se me hubiese vuelto de acero). Esa manera de unir las palabras soul y has se me hace increíble. Soberbia. Y entonces baja y casi habla para volver a dejar que la melodía se apodere de él hasta ese “aún no ha oscurecido, pero no va a tardar” (it’s not dark yet but is getting there). La segunda estrofa sirve de pausa para en la tercera volver a arrancar y que la voz de LaFave gane en intensidad y, claramente, se rompa por primera vez. Y el crescendo ya se va a mantener todo el tema. Ya no hay vuelta atrás. Como en la canción. Nada va a impedir la vuelta de la oscuridad. La noche caerá sobre nosotros y será pronto.

Seis minutos y 51 segundos. Eso es lo que dura la versión de LaFave. Ese es el tiempo que necesita para acabar de convencer a los incrédulos. Nadie lo había conseguido. Ningún músico había sido capaz de versionar a Dylan de esa manera. Una vez, quizá, pero tantas y tan bien no. Y ninguno había alcanzado la calificación de obra maestra que merece este «Not Dark Yet». En las manos o mejor, en los oídos de cada uno está averiguarlo.

Publicado en La Ruta Norteamericana (2012. El País)

Sonando: Goornight Irene de Jimmy LaFave


lunes, mayo 22, 2017

Diez nombres patrios del folk actual




Hablar hoy en día de música folk supone abrir un cajón desastre de esos en el que muchas veces cabe todo. Basta que empuñes una guitarra acústica y el resto de los instrumentos que utilices puedan sonar sin ser enchufados para que tengas derecho a esa consideración. Y este pequeño informe del folk actual cantado en castellano o en alguna de las otras lenguas oficiales del estado puede ser un buen ejemplo de ello. Porque nos hemos movido entre lo más tradicional, lo más fiel al folklore (evidente origen etimológico del término de marras), y algunos artistas que beben del folk de otra manera, bien por influencias externas evidentes, por estructuras musicales o por querencia hacia el género. Hay más, por supuesto, pero esta es mi subjetiva selección

Los Hermanos Cubero
Indiscutibles reyes actuales del género. En 2016 firmaban nada menos que por El Segell del Primavera para publicar su último disco, el espléndido – una vez más – Arte y Orgullo. Roberto y Enrique Cubero llevan muchos años llevando su folk de la Alcarria a todos los rincones del país y su éxito es una prueba palpable de la fuerza de la música tradicional.

Lidia Damunt
Y si los Cubero son los reyes, la reina debe ser por derecho propio Lidia Damunt. La murciana publicaba el año pasado su nuevo trabajo, Telepatía con el que introduce en su excepcional propuesta leves guiños a la música pop. Ex miembro de Hello Cuca, Damunt siempre se ha mostrado como una compositora magnífica que es capaz de crear atmósferas únicas con el único acompañamiento de su guitarra acústica.

Vallarna
Un cántabro y tres castellanos integran Vallarna, proyecto que se formó hace diez años pero que ha tenido que tirar de Verkami para grabar su segundo disco, Pimentón Puro. Trabajadores incansables de las melodías y las harmonías, consiguieron el objetivo ampliamente.

Alberto Montero
Cada disco de Alberto Montero es un auténtico trabajo de orfebrería. Detallista enfermizo, el valenciano es un maestro en unir influencias para llegar a su particular sello sonoro. Weird folk o folk psicodélico son etiquetas que habitualmente se asocian un estilo ciertamente difícil de definir.

Nadia Álvarez
Nadia Álvarez decidió dejar su trabajo en León y dedicarse a su sueño de trabajar en la música. Tomó clases de guitarra de Pedro Guerra, Diego García o Ariel Rot gracias a su victoria en un concurso y a partir de ahí inició una carrera que ella misma reconoce influida por el folk-rock de Elliott Smith y el Quique González más acústico. Paseando por la fina línea que separa el folk-rock del americana.

Os Amigos Dos Musicos
De Orense llegan Os Amigos dos Musicos que el año pasado debutaban con un disco homónimo que se coló en las listas de lo mejor del año de publicaciones como Mondosonoro. Parten de la música folk pero no le hacen ascos al rock o al pop mientras se expresan en su lengua materna. 

Delanada
El proyecto liderado por Javier Molina ponía en circulación este mismo 2017 su nuevo trabajo, Pasado el Diluvio. El folk norteamericano es su máxima influencia y lo demuestra en canciones que tiran del intimismo como punto de partida, intentando construir sonoridades que calen en el oyente.

Cisco Fran
Dylanita hasta la médula, Cisco Fran lidera desde hace lustros La Gran Esperanza Blanca. El año pasado nos sorprendía con un mini LP bajo su nombre titulado Gigante al que este año ha dado continuación Sultán. El folk del Greenwich Village trasladado a las orillas del Turia. 

Xavier Baró
Alquimista sonoro, el leridano Xavier Baró es capaz de convertir cualquier cotidianidad en una magnífica canción. Este veterano de la escena folk más arraigada publicaba en 2016 I una fada no transmuda, otra obra suprema más que añadir a una impecable discografía. En su nuevo trabajo se aleja de sonidos autóctonos y se acerca a la música anglosajona.

El Osombroso y sonriente folk de los Badlands
El folk más emparentado con el blues y el country está representado en esta lista por estos cafres granadinos son capaces de definirse como gypsy folk o mambo de secano. Solo hay que mirar los títulos de sus canciones para caer rendidos a los pies de este grupo que lideran Antonio “El Oso” Travé e Isaac “Sonri” Fernández.

Publicado en www.efeeme.com

Sonando: Me voy por verte de Vallarna