miércoles, junio 28, 2017

Y Joe Pernice se metió a escritor

No son pocos los que comparan esta novela de Joe Pernice (sí, sí, el de los Pernice Brothers) con “Alta fidelidad” de Nick Hornby o el más reciente “En busca de los discos perdidos” de Eric Spitnagel. De hecho, el propio Hornby se ha encargado de asegurar que siente envidia por el talento que hay en esta novela, declaración a todas luces condescendiente. Aunque si él lo dice, algo habrá. Eso sí, servidor no acaba de ver las comparaciones tan claras, más allá de que en la novela de Pernice haya referencias musicales. Y es que los textos de Hornby o Spinagel, sobre todo este, tienen en los discos prácticamente un personaje más. Su influencia, su protagonismo, es vital para entender la historia. En la obra de Pernice no. Ni siquiera podemos considerarlos secundarios y no pasan de la mera anécdota.

Dicho esto, y concentrándonos en “Esta canción me recuerda a mí”, lo cierto es que nos encontramos ante una buena novela costumbrista. Una historia melancólica de amor y desamor que juega a la perfección con los demonios internos que todos tenemos a la hora de encarar decisiones importantes en nuestra vida. Partiendo de las desventuras de un músico fracasado que se separa apenas en el mismo momento de casarse, Pernice analiza su psique a través de pequeños detalles que permiten al lector ir conociendo al personaje y, en muchas ocasiones, incluso identificarse con él. Si a eso le añades cierta cercanía en la prosa de Pernice, la cosa se convierte en un volumen más que recomendable.

Publicado en www.mondosonoro.com

Sonando: Muddy Waters de The Deslondes

lunes, junio 26, 2017

Si Chris Issak no es Dios, poco le falta




“Yo no sé lo que es la clase, pero eso…es clase”. Frase de nuestro querido amigo y músico-adicto Lluis Beltran. Un hombre que ha visto más conciertos que el 95% de los mortales y que sigue siendo capaz de darse cuenta cuando algo es especial. Y la actuación de Chris Isaak en el Azkena Rock Festival lo fue. Por eso el bueno de Lluis pronunció esa frase casi sin darse cuenta de que estaba definiendo a la perfección el segundo paso del de Stockton por el escenario de Mendizabala. Un Isaak que sigue llenando el escenario con una actitud que solo visten los elegidos. “Soy el mejor y lo sabes”, parece decir desde esa mirada casi infantil que derrite al que se enfrenta a ella. No entraré en guerras sobre si el suyo fue mejor o peor concierto que el de John Fogerty. Me da igual quien reinó en este Azkena. De hecho, el amigo Lluis (una vez más), me dio una nueva lección en el tren de vuelta a casa. “Me gustaron mucho los dos, y The Cult ¿importa cuál fuera mejor?”. Pues no, Lluis, poco importa. Solo quedó claro que el de Isaak fue uno de los momentos cumbres del festival y eso es innegable.

Vestido con uno de esos trajes azul eléctrico,  lleno de lentejuelas, y que solo pueden quedarle bien a él, Chris Isaak demostró en Mendizabala que puede plantare en medio de un festival cargado de electricidad, y con menos velocidad que en su anterior visita seguir marcando terreno. Da igual si lo hace con clásicos suyos como «Two Hearts», «Blue Hotel», la coreada «Wicked Game», «Somebody’s Crying» y «San Francisco Days» o con versiones, no por conocidas, menos disfrutables como «Pretty Woman» o ese «Ring of Fire», en su repertorio desde que la grabara en ese homenaje a Sun Records que fue Beyond the Sun (2011). Lo bordó con «La Tumba será el Final», esa ranchera original de Los Invasores de Nuevo León que ha tocado todo quisqui - aunque pocos con tanta elegancia -, nos hizo un guiño con «Blue Spanish Sky» y sorprendió con una versión del «I’ll Go Crazy» de James Brown.

Chris Isaak repitió en el Azkena y como en 2010 mereció salir a hombros. No tuvo que lidiar, como entonces, con la lluvia. De hecho venía con parte del partido ganando de antemano porque flotaba en el ambiente la expectativa de gran concierto, pero a veces eso es incluso más difícil de superar que el que se espere poco de ti. Casi 18.000 almas pensaban que Chris Isaak bordaría su actuación. Y lo hizo. Soltando esos falsetes tan suyos como el que pasa por delante de un micrófono y como quien no quiere la cosa pensara “voy a cantar un rato”. Aparentemente sin esfuerzo. Alzando la ceja al respetable. Guiñando su ojo izquierdo. Mutándose en crooner micro en mano para derretir corazones. Sintiéndose siempre arropado por una banda que, y probablemente ahí resida una parte importante de su éxito, lleva treinta años haciéndolo. Inconmensurable. Fantástico. Inmejorable. Soberano. Irrepetible. Imponderable. Superior. Inhumano. Dios.

Publicado en www.ruta66.es

Sonando: Two Hearts de Chris Isaak

domingo, junio 25, 2017

Conciertos 26/06-02/07: Kris Kristofferson, Dan Baird, CJ Ramone, Los Soberanos…



Semana post Azkena. En teoría toca descansar para recuperar pulsaciones, pero el calendario de conciertos no da tregua. Ya descansaremos más adelante.

Lunes 26 de junio. Nada menos que Kris Kristofferson inaugura la semana y en un marco precioso, como son los Jardines de Pedralbes. Un mito y su guitarra. Uno de los mejores escritores de canciones de la historia a unos pocos metros de ti. Imprescindible.

Miércoles 28 de junio. Dan Baird en el Rocksound. No se puede decir más. Otro mito para los que amamos el rock and roll grasiento en nuestro garito favorito. Como para perdérselo.

Jueves 29 de junio. ¿Y qué me dicen de tener un Ramone en el escenario del Rocksound también? Pues es lo que hará CJ Ramone, cuyo presente es bastante más digno, por ejemplo, que el de Marky. Además, su último disco me encanta.

Viernes 30 de junio. En mis tiempos mozos lo pasé genial con los Soberanos encima de un escenario. Ahora no tocan mucho por lo que hay que aprovechar las pocas veces en que se dignan a subirse a las tablas. Esta vez lo harán en el Magic.

Sonando: Cemetery Train de Dan Baird

viernes, junio 23, 2017

El escenario del Azkena



Hoy empieza el Azkena Javi. El primero desde que tú no estás. El año pasado ya no viniste bro, pero seguías con nosotros. Y en cierto modo aún lo haces macho. Y más con el detalle que ha tenido la organización ¿Has visto tío? Seguro que si lo llegas a ver hubieras puesto algún pero. La foto que no te gusta, o que no se ve bien el tramado, o que no combinan los colores….Que nos conocemos... El caso es que es un puntazo lo que han hecho. Todos estamos de acuerdo en que te lo mereces como el que más. Tío, el primer no músico que da nombre a un escenario de Mendizabala. Si es que eres un crack…Oye, además de lujo, porque nos podremos hacer una última foto en el Azkena contigo. Si te digo la verdad, será difícil verte ahí mientras tocan Hellsingland Underground o Los Mambo Jambo. Mixed Up Confusion, que diría Dylan.  No descarto alguna lagrimilla, pero lo haré orgulloso. Porque podré pasearme por el festival que más te gustaba y decirle a todo el mundo, “mira, ese de ahí es mi amigo”. Love you bro.

Sonando: Mixed up confusion de Bob Dylan

jueves, junio 22, 2017

Jason Isbell, consolidándose como un grande




Comparar es inevitable. Cuando uno ha sido miembro de una banda tan importante como Drive By Truckers, siendo además parte esencial de discos como Decoration Day, The Dirty South y A Blessing and a Curse, debe estar preparado para que su carrera en solitario sea permanentemente comparada con la que labran sus ex compañeros. Lo bueno de Isbell es que, hasta ahora, ha salido ganando en la hipotética batalla (que no es tal por la buena relación que mantienen ambas partes). Y eso que su debut con Sirens of the Ditch, en 2007, fue simplemente notable. Nada hacía presagiar que el de Green Hill acabaría asentado en la excelencia sacándose de la manga discazos del calado de Southeastern (2013), Something More Than Free (2115) y, por qué no decirlo, este The Nashville Sound que sirve de perfecta respuesta a la publicación el año pasado del tremendo American Band de DBT.

Nominado como cada año a los Americana Music Awards la producción de Dave Cobb vuelve a jugar un papel fundamental en este disco cargado de grandes canciones, y un excelente y limpio sonido marca de la casa. Dejando que la influencia Muscle Shoals de sus orígenes afloren, conjuga el bluegrass de “Something to Love” con el honky de barra de bar de “Cumberland Gap" o las tersas melodías de “Chaos and Clothes”. Y todo lo hace bien. Muy bien. Demostrando por qué muchos lo consideramos ya uno de los grandes del rock de raíces norteamericano actual.

Sonando: Cumberland Gap de Jason Isbell & The 400 Unit